La Presencia Biodinámica® se fundamenta en una orientación corporal, basada en la neurofisiología de interconexiones entre cuerpo-cerebro-mente y principalmente en las pistas ofrecidas por el comportamiento de los animales frente a las amenazas inevitables de la vida. Éstos utilizan mecanismos innatos para regular y neutralizar los altos niveles de activación asociados a los comportamientos defensivos de supervivencia. Dichos mecanismos proporcionan una “autoinmunidad” al shock, posibilitando que retomen el equilibrio anterior y retornen a su vida normal (eutonia), incluso después de haber vivido experiencias de gran amenaza para la vida.

Aunque los seres humanos también poseen prácticamente estos mismos mecanismos innatos de regulación, el funcionamiento de estos sistemas instintivos es frecuentemente inhibido, entre otros factores, por la parte “racional” de nuestro cerebro. Esta restricción impide la descarga completa de la activación movilizada para la supervivencia, imposibilitando que el sistema nervioso retorne a su equilibrio. La energía no liberada, permanece en el cuerpo y en el sistema nervioso. Permanece fija en un modo operante de alta activación. Los variados síntomas del trauma resultan de la tentativa del cuerpo de “administrar” y contener esta sobrecarga energética.

 

La Presencia Biodinámica® estimula la concienciación de las sensaciones corporales para ayudar a las personas en la digestión y sanación de los traumas, al contrario de revivirlos. Con la apropiada escucha corporal de la consciencia (sensopercepción) corporal e instintiva, los individuos son capaces de acceder a sus propios recursos innatos de inmunidad al shock, permitiendo que la activación de las respuestas defensivas de supervivencia sea liberada de forma gradual y segura. Cuando estas energías son liberadas, las personas frecuentemente experimentan una dramática reducción, o simplemente el mismo desaparecimiento de sus síntomas. Porque los eventos “traumáticos” son encuentros con el miedo a la muerte, éstos evocan respuestas extraordinarias. El proceso de transformación puede profundizar el conocimiento de sí y del otro. El viaje de sanación puede convertirse en un despertar de recursos anteriormente escondidos y propiciar un enriquecimiento personal. La experiencia puede ser un genuino despertar espiritual, permitiendo que las personas se conecten nuevamente con el mundo y sentir así una mayor fluidez en su vida.

Carles Company, Presencia Biodinámica®

Las sesiones de Presencia Biodinámica® tienen la duración de una hora. Consisten en una entrevista para conocer el estado de la persona y una parte en camilla, donde la persona se tumba vestida, en una posición cómoda, no tiene que hacer nada. El facilitador, Carles Company, entra en contacto con el cuerpo de la persona durante unos 30/40 minutos, el tiempo lo marcan los tejidos corporales, el sistema nervioso o un punto de quietud. Al final la persona tiene un tiempo para estirarse e incorporarse, pudiendo así chequear su cuerpo y su estado.

Durante la sesión el paciente está tumbado en la camilla, el facilitador de pie o sentado al lado del paciente descansa suavemente las manos en distintas partes del cuerpo. El facilitador escucha y permite que el tejido pueda desenroscarse y mostrar su movimiento natural. Nos centramos en el movimiento inherente del cuerpo, ritmos, fluidos y tejidos. Éstos nos mostrarán restricciones o inercias debidas a patrones tensionales por traumas físicos, medioambientales, nutricionales o incluso desde el nacimiento.

Lo que intentamos hacer es entrar en un estado de quietud, que está por debajo o más profundo que el nivel de enfermedad. En algunos casos es una oportunidad para dejar de ser víctimas de experiencias de vida no digeridas, y recuperar nuestro potencial.

La sesión finaliza cuando el cuerpo llega a cierto equilibrio y se muestra tranquilidad en su movimiento. La sesión dura entre 40 y 60 minutos. La cantidad de sesiones dependerá de cada individuo, del daño y grado de importancia y del tiempo desde que lo sufre.