MÉTODO SOMA® 

¿Quién no ha experimentado a lo largo de su vida problemas recurrentes?: Dolores y enfermedades crónicos; Problemas de relaciones que se repiten, aunque cambiemos de pareja; limitaciones en finanzas, trabajo, estudios; emociones y miedos que nos paralizan.

En algunos casos estos problemas son tan habituales que los hemos llegado a considerar un rasgo de carácter. En otros, se desencadenan a partir de un trauma, una pérdida, una mala racha. Otros van apareciendo con la edad, y nos  resultan conocidos, porque los hemos visto en nuestros familiares.

Todas las personas, antes o después se enfrentan a estos problemas recurrentes. Desde el punto de vista de SOMA® Bioenergética, todos estos factores que se repiten de manera sistemática se abordan como un mismo aspecto, al que llamamos “Programa”, con dos componentes fundamentales: la parte mental y la parte emocional.

 La bioenergética SOMA® es una herramienta de reparación, que permite afrontar esos problemas:

  • Deja ir las emociones tóxicas
  • Aumenta la energía a disposición
  • Substituye los programas que no nos ayudan, por aquellos que si nos favorecen.

El Método SOMA® permite que nuestro sistema funcione de manera más eficiente, pudiendo utilizar esa mayor energía que se tendrá a disposición para auto-regenerar los daños físicos, si los hubiera, o psicológicos.

Además, el método permite liberarse de patrones de comportamiento y emocionales limitantes, permitiendo, así, a la persona, contar con mayores recursos emocionales, para abordar las situaciones complejas de la vida de manera más eficaz.

SOMA® nos ayuda, por tanto, a obtener el equilibrio, que entendemos como vivir en el momento presente con una salud perfecta y con bienestar, sin que las emociones del pasado, o aspectos de nuestra biografía, de nuestra familia o circunstancias limiten nuestras posibilidades de realizarnos y ser felices.

Sin ánimo de generalizar, puesto que cada persona es única, se observan algunos patrones recurrentes en la medición de resultados:

–             Las personas que muestran síntomas rápidamente, suelen mejorar estos rápidamente.

–             Los síntomas agudos responden más rápido que los síntomas crónicos.

–             Los niños y jóvenes, que no se identifican todavía con sus programas, atribuyéndolos a su personalidad, liberan los síntomas más rápido.

–             Los miedos y las fobias se quitan normalmente con una sesión, y el posterior trabajo en casa del paciente.

Los cambios físicos suelen ser más fáciles de observar por los propios individuos que los cambios psicológicos, que normalmente detectan antes otras personas, y que nos aportarán nuevas respuestas a situaciones que antes nos causaban estrés.